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Las 5 situaciones incómodas que vivirás en diciembre si aprendiste a bailar este año

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Ritmos Latinos

Tomaste clases de baile y llega diciembre. Descubre 5 situaciones incómodas muy comunes en fiestas familiares y empresariales, y cómo manejarlas con seguridad sin dejar de disfrutar.

Tomar clases de baile durante el año tiene muchas recompensas… pero diciembre trae algo adicional: expectativas. De repente, ya no eres solo un invitado más en la fiesta; ahora eres “el que baila”. Y con eso vienen situaciones incómodas para las que nadie te prepara.

Estas son cinco muy reales y cómo manejarlas sin perder el gusto por bailar.

1. “Mijo, usted que estuvo tomando clases… ¡muéstrele a la familia lo que aprendió!”

Te ponen música, te hacen un círculo y esperan espectáculo.

Aquí no se trata de impresionar.Elige una canción que conozcas bien y apuesta por pasos que realmente domines. Un movimiento sencillo, hecho con seguridad y una sonrisa, será siempre mejor recibido que cualquier figura arriesgada.

Recuerda: nadie está evaluando tu técnica, solo celebran que te atrevas.

2. “Enséñele a bailar a su prima… o a fulanito, que es un tronco”

Este es uno de los momentos más comunes: te cargan el rol de profesor.

Tomar clases no te obliga a enseñar. Si no te sientes cómodo, puedes decir tranquilamente que todavía estás aprendiendo y que prefieres bailar con la persona en lugar de darle una clase.

Si decides hacerlo, mantenlo simple, corto y sin presión. Esto es una fiesta, no una certificación.

3. Cuando te toca bailar con alguien que no sigue el ritmo (y todos miran)

Pasa más de lo que crees.

En vez de corregir o forzar la situación, baja la complejidad, exagera la conexión y enfócate en disfrutar. La pista social no es un salón de clases.

Curiosamente, cuando dejas de intentar que “salga bien”, sale mejor.

4. “Mire, él también baila… ¡bailen juntos!”

Las comparaciones aparecen sin aviso.

No tienes que entrar en ese juego. Si te animas a bailar, hazlo desde el disfrute, no desde la competencia. Y si no, sonríe y sigue con tu plan.

Bailar no es demostrar quién es mejor, es compartir el momento.

5. El concurso de baile improvisado en la novena o la fiesta de la empresa

Este puede dar nervios… pero también puede jugar a tu favor.

Si tienes algo de confianza, aprovéchalo. No necesitas hacer nada espectacular: ritmo, seguridad y presencia ya te ponen por encima del promedio.

Y si no ganas, no pasa nada.Pero si sí, habrás convertido un momento incómodo en uno memorable.

En resumen

Saber bailar no te obliga a demostrar, enseñar ni liderar nada.Te da opciones.

Y saber cuándo simplificar, cuándo decir que sí y cuándo solo disfrutar…eso también es parte de aprender a bailar.

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